miércoles, 2 de junio de 2010

De mi pasado, otra vida....

Será cierto?? 

Eso que dicen de que "el primer amor nunca se olvida". 

Sin querer queriendo, ayer me acordé de una conversación, que para muchos podría sonar trivial, pero fundamental en una relación que empezó de impulso,  terminó con más de una amistad,  y claro con el corazoncito achicopalado. Esa conversación por supuesto, trajo toda la cadena a mi memoria, y me quedé pensando en "eso".

Eso que tengo que contarlo, escribirlo, para sacarlo de la mente..... porque siempre significó mucho para mí.. aunque ahora sea  sólo una cicatriz de batalla.

No fue el típico vacile que empieza con las molestaditas, las salidas y la declaración....Lo que tuvimos fue siempre mas directo. Me besó un día que veíamos la tele en la sala de mi casa. Que agonizante. Todavía recuerdo la sensación. Ni siquiera fue un besito en la boca... naaa, me besó el cuello!. Casi muero...

Ahí empezó todo. Algo de novela. Ninguno de los dos tuvo valor de hablar sobre lo que eramos desde ese día. Si alguien preguntaba, éramos amigos. Amigos que cuando estaban solitos, eran demasiado cariñosos para ser sólo eso. Eramos lo que todos conocen como "amigos con derecho".

Un tiempo seguimos así, porque ambos estábamos felices con eso, hasta que poco a poco el tener que escondernos fue haciendo malos efectos en mi. 

En ese entonces, ambos estábamos en la U, diferentes cursos, misma carrera. Un día se armó la confrontación porque un amigo de él (que claro yo conocía),  le dijo que yo le gustaba. Elé eso fue todo. El me contó que el man este quería que le haga los paros conmigo , y yo, como andaba despechada de seguir "en las sombras" le discutí con la intención de que al fin aclare a todos que estábamos de novios y que no iba a hacer los paros a un man que quería con la novia. Casi me resulta al revés, él se enojó por lo que le dije yo, y soltó que "claro porque nosotros no somos nada". Ahí fue cuando me saltaron las lágrimas, sin poder detenerles. Lo último que habría querido es que me vea llorar ese día, aunque luego quedamos a nadas.

Cuando se dio cuenta de que me hizo llorar con lo que dijo se quedó muy callado, y rato después, vi que él lloraba también. Fue la primera vez que vi llorar a un hombre. Y ese día le amé mas que a nada en este mundo. Porque me di cuenta que el sentía, y no le importaba mostrarme a MI su debilidad. Al día siguiente, como siempre estábamos viendo tele  en mi casa con mis amigos, él se quedó rezagado y al despedirse de mí, al fin "entramos" oficialmente. Hasta ahora me acuerdo clarito lo que me dijo ese día:
"Quiero que sea mi novia, mi otra mitad, mi media naranja....si?"

Lo chistoso es que duramos menos cuando todos sabían que eramos novios. Cinco meses. Y se acabó. Que si no estaba seguro de lo que sentía, que no me quería de esa forma.... Harrto. 

Después de algunos días de no vernos llegó a mi casa para que le preste un lápiz, porque en la casa de él no tenía (Sí sí, eso me dijo). Y entonces seguimos siendo amigos. Amigos que después de pasar muertes de familiares, llamadas de amantes furiosas, operaciones de nariz, salidas con pretendientes y proyectos de Cobol, volvieron a ser "con derecho" y con más intensidad que antes. Ahí fue cuando él decidió apegarse más a su religión. Ya conversábamos de como criar a los hijos, qué iba a decir el bendito Pastor de él cuando se entere que la novia que tenía (osea yo!) no era "de los suyos", etc. Para resumir, "íbamos en serio".

Cuando volvimos, yo me prometí a mi misma (y a mi mamita)  que no iba a dejar que me haga daño de nuevo, y que si terminábamos, sería terminar con todo y la amistad que teníamos.

Luego de seis meses del regreso, de nuevo salió con el pretexto de que  me quería "como a una hermana". No le creí, y hasta ahora estoy segura de que me mintió. Es fácil deducir porque a una hermana no se le dicen las cosas que me decía él. Así de simple. 

Y como al final no importa la explicación sino el objetivo ( y el objetivo era terminar conmigo), cumplí mi promesa. Ese día si sentí explotar el pecho, una sensación que hasta ahora, gracias a Dios, no se ha repetido. Pero fue feo. Casi sin poder hablar le dije que no le creía pero ya no me importaba, y que no podía ser amiga de alguien que me había hecho tanto daño  y que no quería que vuelva más. El, como siempre, me entendió, se fue de mi casa, y no regresó más. 

Le cerré la puerta, y cuando subí y me asomé a la ventana, le vi a él parado en frente  de la casa, cerré la cortina, y me boté a la cama a llorar la pérdida. 

Me desesperé, me fui a la compu para borrar todo lo que tenía guardado  que era de él (ese rato era el peor castigo borrarle la música que tenía en mi compu). Me conecté al internet (x teléfono) y así sería el destino....me encontré con amigo que siempre conversaba conmigo, que estaba en el trabajo ese rato y de turno, me saludó, y yo le solté todo lo que tenía ese rato. La ira, tristeza y el despecho que sentía porque no solo perdí el novio, sino (hasta ese rato) el mejor amigo que tenía yo.

Este chico me consoló sin tener obligación alguna, me llamó a diario desde ese día porque estaba preocupado por mí, y cuando llegó del trabajo me ofreció una salida para que le cuente que pasó. 

Este chico fue el mismo, que meses después, me pidió que sea su enamorada. Y yo no quise. Y aun así siguió conmigo, a mi lado. Hasta que yo misma le planté el beso del sí. 

Es el mismo Hombre que quiso compartir su vida conmigo, el mismo que se esfuerza cada día por darnos un mejor futuro. Que con su paciencia se convirtió en mi mejor amigo, en mi AMOR ETERNO. El mismo al que mi hijo llama papá. Y su historia queda para otra ocasión, cuando se haya ido este recuerdo perturbador.

1 comentario:

  1. Wow!!! qué giros dan las cosas.. una nunca sabe qué le viene después y es increíble mirar hacia atrás y darse cuenta de cuántas cosas han pasado para llegar a lo que es nuestro hoy.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar