lunes, 13 de junio de 2011

De lo difícil de ser mamá.. de mi hijo!

Muchas personas pueden (y lo harán) dar consejos sobre cómo educar a los hijos y cuando una no tiene todavía esa bendición, acoge todos los BUENOS consejos con toda la intención de ponerlos en práctica; al menos eso hacía yo, pero cuando nació mi enano todo eso se olvidó....

Resulta que no fue tan fácil hacerle dormir en su cuna (y cama), o que coma solo, y luego quitarle la teta o el pañal, que relajo!, todos los consejos que probaba me parecieron tontos, o pensaba "eso pudo haber funcionado con fulanito, pero con este nooooo!"

Se me ocurrió este tema porque el sábado que nos reunimos con los amigotes, nos contaron que este mes también le van a desterrar a su hijito del cuarto de ellos, y bueeeee! yo me quedé callada porque no puedo decirles cómo hacer eso, no quiero caer en dar consejos de lo que a MI me ha servido con mi enano.

Mi niño, es único (como tooodos los niños en el mundo), es inquieto, súper travieso, a veces peleón y grosero, muy necio y a ratos parece que no me escucha. Pero así como es de travieso es súper inteligente, muy chistoso, independiente, ordenado y muuuuuuuuy cariñoso (cuando no estamos peleando).


 Educarle a él, es agotador!, porque sale corriendo de un lado a otro sin que haga caso cuando le digo que se puede resbalar, o porque ahora tengo que pelear para que coma (antes comía solo), tengo que cuidar que no le quiera cargar a "la yaya" o darle de comer el papel del bombón que le dí de premio por hacer pipí en el baño y porque cada vez que hace una travesura tengo que mandarle "a la silla" y siempre me termina diciendo que le castigo porque soy mala.

La verdad es que cada vez que le veo llorar se me rompe el corazón y más cuando sé que llora porque YO le estoy reprendiendo, ayayayito! como quisiera no tener que ser yo la que le haga llorar.....

Aún así sigo peleando y llorando (a escondidas de él), sigo investigando nuevas formas de decirle las cosas para que me haga caso, sigo cuidándole de los fríos y dándole de comer lo que más le gusta, sigo jugando con él cuando quiere, porque ese enano terrible (que para muchos es un demonio!) es mi alegría más grande junto con la "yaya"  (que gracias a Dios es una niña tranquila y no muy inquieta) y no sé que sería de mi vida sin sus ocurrencias. Sólo espero que llegue el día que me auguró la Mima, cuando crezca y se dé cuenta que fui mala sólo por el amor que le tengo!