martes, 7 de diciembre de 2010

Del gusano y sus peticiones...

Ya van dos días, sin contar los días de vacaciones forzadas en los que le subía a la buseta y se iba chillando......

Dos días de qué??? (Escribo a los tiempos y encima sin ningún sentido aparente)

Explicación: Van dos días que mi gusano se queda llorando como condenado diciéndome "No vaya mami, no vaya!" y por supuesto los mismos dos días llevo yo llorando como mensa desde que salgo de la casa, saco el carro y llego al trabajo. En realidad no son solo estos dos días los que me hacen escribir... son todos los días de lo mismo, no tan seguidos como ahora, pero que siempre hay de vez en cuando.

Será que ando más sensible ahora, pero hoy me vine preguntando que pasará el día que mi voluntad no me empuje a no hacerle caso al enano? 

Mi trabajo ha sido, hasta ahora, un cambio de actividad necesario, muchas veces un escape de mis tontos pensamientos de que no hago bien las cosas como mamá o como esposa. Adoro mi trabajo, aunque sea mal pagado o me maten de iras, porque aquí siempre (casi) hago las cosas excelentemente bien (o al menos eso me han dicho mi jefe y mis compañeros), aquí para la gente "soy lo máximo" por las soluciones que les doy para sus problemas y eso es, como ustedes ya deben haber supuesto, un boost a mi autoestima increíble (y tantas veces necesitado).
 
Y por eso mismo, aunque llegue cansada a la casa de solucionarles la vida laboral a mis usuarios, llego contenta (si no me han hecho tener muchas iras) a hacer los deberes con mi gusano, quien por cierto desde que aprendió a hablar me recibe contentísimo corriendo y gritando "Hola mami!" desde que pongo la llave en la puerta. Eso me pone más contenta todavía, me quita el cansancio de la oficina y me prepara sicológicamente para la pelea con el "No quiero" del enano cuando le digo que hagamos el deber.

El kii del asunto es, que mi enano se ha apegado tanto a mi, que para él también estoy siendo la heroe, Mami que le saca los zapatos, le ayuda a desenredarse de los juguetes con los que se enreda, o le ayuda a buscar algo que no encuentra. Porque eso sí, yo soy su último recurso cuando no puede hacer algo. Y me gusta que sea así, quiere decir que primero busca valerse por sí mismo (es lo que yo  quería para él). En fin, el enano está alzando mi autoestima cada día más con sus abrazos, con sus peticiones de que no me vaya, o de que le cante una canción o de "vamos mami.. a jugar!" y por eso cada día se me hace más difícil no hacerle caso cuando me dice que no vaya a trabajar.

De pronto pienso que estoy siendo algo egoísta, que no estoy aprovechando el tiempo que podría tener para estar con él ahora que quiere (porque de más grande ya no va a querer jugar conmigo). Hoy vine pensando que si mi enana (que viene en camino) hace lo mismo, el venir a trabajar ya no va a ser escape... sino sacrificio. Porque aunque a veces mi autoestima tenga sendos golpes en la casa, de mi amore y de los mismos enanos,  las peticiones de ellos van a compensar lo suficiente para que yo llegue a decir: Hasta aquí llegué en la empresa!. Y me retire por un tiempito de la oficina para ser Zoila de tiempo completo y disfrutar las payasadas de mi gusano, y al fin hacerle caso cuando me diga de nuevo: "No vaya mami".