Era mi abuelo, hoy hacen ya 17 años de su ausencia.....
El otro día veía su foto y me acordaba de él y de todo lo que me enseñó..., cosas que no quiero olvidarme nunca, y otras que no puedo olvidarme, simplemente porque son mis principios, parte de mi forma de ser...
Papá Lucho me enseñó el gusto por los cuentos, es más, el primer cuento que escribí fue una adaptación de uno que siempre me contaba él, y le escribí luego de su partida, para no olvidarme :)...claro que eso es algo que quizás nadie sabe (hasta ahora).
Era un caballero, todo un señor!, muy puntual siempre, honesto, respetuoso y responsable en su trabajo, impecable toda la vida, y esos valores son la mejor herencia que nos dejó a todos sus nietos, al menos los que tuvimos la gran alegría de crecer con él (osea, los mayorcitos).
Cuántas cosas me enseñó mi Papá Lucho! Algunas tardes mis primos, mi hermana y yo hacíamos "cine" para ver las películas de terror en blanco y negro en la tele de mis abuelos, pero antes...todos en fila! (eramos varios) para que papá nos haga los conos de papel periódico para el canguil, o el plato de máchica frita con taza de agua al lado para no atorarse. Otros días llegaba con la funda de toctes, y nos pasábamos sentados en el patio con una piedra y un plato cada uno rompiendo los toctes para luego comer con azúcar.
Algunos días venía de su trabajo en el tractor, esos días uno comía más rápido que el otro, porque el primero en terminar la merienda tenía derecho a sentarse al volante!. Nunca me acuerdo haber logrado sentarme ahí, culpo a los glotones de mis primos varones por eso.....
Había algunas veces que le sobraba alambre finito y de colores (de los que usan al instalar teléfonos en los concentradores, o el que ahora uso yo para hacer cables de Red) , con ese hacíamos joyería: aretes, anillos, collares, manillas y demás... a eso le debo mi habilidad con los cables!
Cuando había Jubileo en la Iglesia, nos subíamos todos a su camioneta para ir a recoger flores del campo al lado del río, flores para llevar a la Procesión. En Semana Santa en cambio, compraba las Palmas y nos enseñaba a tejer con ellas canastos, anillos, y los ramos ya los teníamos listos para el domingo. En navidad salía con mi abuelita, y cuando regresaban nos llamaba a uno por uno, para recibir el regalo de sus manos.....
Gracias a esas tardes (y poquito de las noches o las vacaciones ) con Papá Lucho, porque me hicieron una niña feliz!! Tengo gracias a él el gusto por la escritura, las historias de terror, el cine con canguil, la "habilidad" de hacer cualquier cosa con cualquier material y la manía de levantarme temprano cuando estoy en la playa para ir a recoger conchitas. Con él aprendí respeto por los mayores, puntualidad y responsabilidad en el trabajo y en el colegio, y hoy, todavía se siente su ausencia....
Este post, mas que post, es un algoraro, que quiero escribir para no olvidarme nunca (si es que acaso pudiera pasar eso) de ese abuelo tan maravilloso que Dios me dio, y que ahora estará a Su Lado, quien sabe si contándole el cuento de la Caja Ronca, para luego pedir un vaso de agua del piso de abajo..........
Hoy 17 años.... le queremos con el alma, Papá Lucho!
