El otro día estuve leyendo un artículo donde dice que el Tango (el baile, no el chocolate..) provoca algunos efectos en las personas que lo bailan, y yo me acordé del tiempito que estuve en la Argentina estudiando, y en especial de una noche en que mis amigos y yo fuimos a una milonga a disque "aprender a bailar tango". Lo que yo aprendí es que no sólo es cuestión de bailar.......
El tango ha sido más una cuestión de sentir!!!, la profe que nos enseñaba el tango nos recalcaba en que "Hay que sentir el próximo movimiento del compañero", así que nos hizo movernos con los ojos cerrados mientras apoyábamos la mano en el pecho del compañero para empezar a sentir su próximo movimiento, después el paso básico, los ochos hacia adelante, hacia atrás, la media luna y el giro... ay el giro!. La verdad yo nunca pude bailar bien con mi compañero, así que mejos nos pusimos de espectadores. Cuando me di cuenta, salió a la pista una pareja que (a mí) demostró cómo se baila el tango! Hasta ahora me acuerdo como se sentía el amor y la sensualidad (oh la sensualidad!) que había entre ellos ... Y en un baile de no más de 4 minutos. Bailaban juntos, tan juntos, ella se dejaba llevar de su pareja con tanta facilidad y confianza como la que él le tenía a ella para guiarla por toda la pista. El ambiente se iba calentando de a poquito, y yo también -sin darme cuenta-.
Desde que les vi bailar, me acuerdo de ellos, nunca supimos ni los nombres, ni nos acercamos a preguntarles como se hacía esa arrastrada tan maestra!, porque parecía que para ellos, no había nadie más ahí. Bailaban como si estuvieran en su habitación, a punto de.....
Y yo me quedé con ganas......de bailar así algún día. Ese mismo día decidí que un baile como el Tango, no se baila con cualquiera, no!, se baila con la persona que se ama.
Para mí ese tango fue el baile más secsy que he visto hasta ahora -quítate streap tease de Carmen Electra-..., y sigo con ganas de intentarlo.
Solo falta que mi amore se anime........

No hay comentarios:
Publicar un comentario